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Alfa Romeo Montreal

Montreal, el clásico de Alfa Romeo

Este clásico de Alfa Romeo fue bautizado así en homenaje al lugar en el que Alfa Romeo presentó el concept en 1967, la ciudad de Montreal.

Antecedentes

Antes de la II Guerra Mundial, la industria italiana del automóvil, y Alfa Romeo en particular, era capaz de producir GT’s de la talla de los que fabricaban Delahaye o Délage en Francia; coches como el 8C 2900B vestían maravillosas carrocerías con las que ganaban los concursos de elegancia de Villa d’ Este. En los comienzos de la década de 1930, antes de que Hitler utilizara a Mercedes, a Auto-Union y a la alta competición para hacer propaganda de su proyecto de dominación mundial, Alfa Romeo, representada por la Escudería Ferrari, había sido quien llevaba la voz cantante en lo que a éxitos deportivos se refería.

Durante la II Guerra Mundial, los bombarderos de la Royal Air Force -la fuerza aérea bitánica- se emplearon a fondo para destruir las instalaciones de la marca italiana. Después de la guerra fue incapaz de fabricar nada más que pequeñas cantidades de las bellezas de finales de los años 30, con nuevas y sublimes carrocerías.

Concept Car

Alfa Romeo autorizó a Bertone a presentar un concept car y terminó saliéndose de los cánones de sus coches de serie y dando el salto a una mezcla muy curiosa: chasis de Giulia 1750, carrocería coupé espectacular, motor de 1.600 cc.,  interior cuidado y que dé aspecto de Gran Turismo, et voilà!!!!.

Este clásico de Alfa Romeo se preparó como prototipo para presentar en la Exposición Universal que iba a tener lugar en Montreal en 1967. Alfa Romeo envió allí dos prototipos de Bertone diseñados por Marcello Gandini, los cuales causaron sensación. El éxito sorprendió a todos y el nombre del modelo estaba cantado: el de la capital de Quebec.

Mucho cambió entre 1967 y la presentación del coche final en el Salón de Ginebra de 1970. El modelo que en en esa fecha pasó definitivamente a la producción tenía algunas pequeñas diferencias, como que el capó ya no abría hasta la altura de los pasos de rueda en una sola pieza y se había modificado la entrada de aire, que las rejillas de los faros delanteros eran ahora móviles o que los pilotos traseros eran de mayor volumen y con un paragolpes enterizo por debajo de ellos, que arropaba a la matrícula. Pero sobre cualquier otra cosa, el gran cambio residía en el motor. Se instaló un V8 de 2.593 cc. y 200 CV procedente del modelo 33 de carreras, con bloque y culata de aleación y doble árbol de levas, asociado a una caja de cambios ZF de cinco velocidades.

El chasis del Montreal es su punto débil: a pesar de la caja de cambios especial ZF, de los frenos más grandes, de la suspensión reforzada y del diferencial antideslizamiento limitado, existe una lucha constante con una distribución de pesos 55/45 por la que no puede evitar subvirar con facilidad.

Nuevo Chasis, Nuevo Alfa

No fue hasta 1971 cuando el nuevo chasis comenzó a salir de la cadena de montaje, un año en que 674 unidades fueron fabricadas. El proceso de producción era muy complejo: cuando los bastidores estaban preparados eran enviados desde Milán a Turín, a las instalaciones de Bertone. Allí, se ensamblaban, trataban y pintaban las carrocerías, hechas de manera semiartesanal, así como también se montaban los interiores. Finalmente, volvían a Alfa Romeo para recibir el corazón V8. Este esquema -y su motor- pueden explicar por qué este clásico de Alfa Romeo era tan caro, costando más que un Jaguar E o un Porsche 911 en la mayoría de los mercados.

A pesar de equiparse con una mecánica derivada de competición, este clásico de Alfa Romeo nunca triunfó en las carreras. Autodelta lo intentó sin éxito en 1973, con un Grupo 4 que se veía fantástico y que no ganó absolutamente nada. Más tarde, especialistas estadounidenses -Bobcar-, alemanes y holandeses lograron mayor éxito en este sentido, pero el Montreal, como el Porsche 928, nunca fue diseñado para correr.A pesar de la lentitud en atender los pedidos, el nuevo Alfa fue bien recibido por la prensa. Tenía garra y se veía fabuloso, por lo que las ventas iniciales fueron buenas. Al final de 1972, alrededor de 3.000 coches habían sido adquiridos por entusiastas propietarios. Sin embargo, durante los próximos cinco años se comercializarían menos de 700 ejemplares. ¿Qué había pasado?.

El final del Montreal

La crisis del petroleo de 1973 y una especie de pérdida de la inocencia y la esperanza en un mundo mejor no ayudaron demasiado a crear un contexto en el que vender el egocéntrico concepto de este clásico de Alfa Romeo. La producción finalizó en 1975, aunque unidades que habían quedado en stock fueron matriculadas hasta 1977. En total, se fabricaron 3.717 GT’s, 180 de ellos con el volante a la derecha.

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